Postales del Central Park

Empezamos el segundo día con muchísima más energía que el primero. Claro, tampoco era tan difícil, considerando que el día anterior lo habíamos afrontado prácticamente recién bajados del avión, sin dormir y sin cambiarnos.

Luego de tomar el desayuno del hostel, emprendimos camino nuevamente hacia Manhattan. Lo primero que visitamos fue el Museo Americano de Historia Natural, el cual está bien pegado al Central Park. Para los fans de Hollywood, acá se filmó toda la película Una Noche en el Museo, de Ben Stiller.

Con los chicos madrugadores, antes de entrar al museo.

La entrada es una donación a voluntad, entre 2 y 5 dólares (por supuesto que si quieren dejar más de eso no se los van a rechazar). El museo es uno de los mayores de historia natural del mundo, exponiendo incontable cantidad de especies, fósiles, investigaciones, y dioramas. La primera parte consiste en una especie de planetario con representaciones de meteoritos y demás cuerpos del espacio, y luego se van atravesando secciones que van desde dinosaurios, hasta todo tipo de animales disecados, muchos ya extintos.

No nos quedamos mucho en el museo, ya que es enorme y recorrerlo a detalle llevaría el día entero. Queríamos recorrer el famoso parque donde Mi pobre angelito conoció a la loca de las palomas, o donde Harry conoce a Sally. Así fue como almorzamos en el primer puestito que vimos a la salida del museo, y nos cruzamos a empezar la recorrida de este otro emblema neoyorkino.

Un mapa nos hizo saber que el parque era bastante más grande de lo que esperábamos.

El tan famoso Central Park es un enorme espacio verde en el medio de la ciudad. Más allá de que gran parte del parque parece natural, contiene varios lagos artificiales, dos pistas de patinaje sobre hielo y partes de césped sintético usados para diversas actividades deportivas. También posee incontables puentes (todos hechos intencionalmente distintos), un zoológico, rampas de skate, escenarios, entre tantos otros que seguro me olvido.

Primer postal de uno de los lagos dentro del Central Park, con el One World Trade Center de fondo.

El parque estaba lleno de puestos para alquilar bicis, aunque mi consejo es siempre ir caminando. Se puede apreciar mucho más, y créanme, cada paso es una hermosa nueva postal para sacar una foto, o simplemente contemplar.

La carretas ofrecen paseos por el parque por unos 20 dólares.

Además de las bicis y de las carretas, otro alquiler que te ofrecen son los botes, el cual es otra experiencia copada. De nuestra parte no elegimos tomar el bote porque la laguna, si bien es grande, no ofrece ninguna vista ni nada en especial, es simplemente dar un paseo a remo por el Central Park.

Y así fue como dando vueltas llegamos a la pista de patinaje sobre hielo. El acceso a la misma es gratis, y lo que se cobra es el alquiler de los patines, unos 20 dólares. Como verán, si bien el acceso al parque es gratuito, el capitalismo está presente en todos lados para que gastes y gastes!

Luego de haber caminado unas 3 horas, con Juani nos sentamos un rato a descansar para darnos cuenta que – mirando el mapa – no habíamos recorrido ni la mitad del parque. Es increíble como todo en NY es de tamaño gigantesco, hasta los parques! Pero lo lindo del Central Park no es aferrarse al mapa, sino ir perdiéndose. Creo que todo lo fuimos encontrando con tan solo dar vueltas o caminar; no hay forma de perderse, y una simple caminata improvisada lleva a las mejores sorpresas.

Son incontables la cantidad de fotos que sacamos en este lugar. Creo que no me alcanzaría el espacio del blog para subirlas todas, pero creo que lo principal está cubierto. Cuando decidimos salir, todavía nos quedaba medio parque por conocer. Pero ese día teníamos planeado conocer el barrio chino, y luego volvernos temprano al hostel para volver a la noche al Times Square, así que sería suficiente por un día para el Central Park. De todas maneras, íbamos a volver nuevamente a terminar de ver lo que nos faltaba.

Al salir del parque vimos varios monumentos, entre los cuales me sorprendió el del General San Martín. Me pareció muy bueno que lo tengan presente y expuesto en un parque tan simbólico. Las leyendas en la estatua lo nombran como el Libertador de Argentina, Chile y Perú. También indica que la estatua fue un regalo hecho por la ciudad de Buenos Aires a la ciudad de Nueva York en el año 1950.

Esa tarde regresaríamos temprano al hostel a pegarnos una ducha, que las energías renovadas las teníamos que hacer valer. A la noche iríamos a conocer el Time Square y salir por la ciudad, pero eso será parte de la próxima entrada..

Hasta la próxima!

Publicado por Chris Diorio

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