Todos los caminos conducen a Roma

Dicen que en la sangre llevamos una parte importante de nuestros antepasados, que nos acompaña toda la vida. Siempre tuve curiosidad por conocer la tierra de mis tan queridos nonos, quienes me han hablado de su tierra con bastante melancolía y sentimientos encontrados. Ellos – al igual que muchos otros abuelos – emigraron a Argentina escapando de la última gran guerra que sacudió al mundo. Es por ellos que principalmente quería que mi primera experiencia fuera de América, sea en el viejo continente, con la intención de traerles un más lindo recuerdo de aquel con el cual ellos huyeron.

Aprovechamos una muy buena oferta por parte de Alitalia, que tenía vuelo directo Buenos Aires – Roma y vuelta Madrid – Buenos Aires (con una escala en Roma) muy accesibles. Muchas veces, buscar en los sitios web oficiales de las aerolíneas tiene sus ventajas, teniendo en cuenta que las agencias y sitios web (Despegar, AlMundo, etc) agregan sus comisiones a los precios mostrados.

Antes de continuar paso a presentar a quien hace su glorioso (!) debut en el blog. Si bien este no fue nuestro primer viaje juntos, será protagonista en la mayoría de los próximos relatos: démosle una cálida bienvenida a Aye, mi novia, concubina, y compañera de aventuras 🙂

(Spoiler Alert) Con Aye y la entrada sur al Coliseo

La ida a Italia y la vuelta de España nos obligaban a recorrer minimamente esos dos países. Pero estando en Europa las distancias son muy cortas, y tanto la presencia de vuelos low cost, como la conectividad por medio de trenes entre todo el continente eran un incentivo a ver lo más posible. Teníamos un total de 23 días para recorrer, y luego de mucho debate, el itinerario decidido fue el siguiente:

Iniciamos en Roma, para luego recorrer Florencia, Venecia, Paris/Versalles, Barcelona y Madrid.

Se puede decir que elegimos el itinerario “clásico”, recorriendo las principales capitales y solo 3 países. Como primera experiencia en Europa, consideramos que esto era más que suficiente, y así poder dedicarle su debido tiempo a cada ciudad.

Listos para cruzar de continente. Nos esperaba el jet lag.

El viaje con Alitalia fue muy agradable: un personal realmente atento (hablando en español, inglés o italiano), y ofrecían un muy buen servicio de abordo y comidas. A modo de comentario, al avión se lo notaba un tanto “viejo” en comparación con los de aerolíneas mas modernas, como LATAM o Delta.

La birra y la cena de Alitalia. De Buenos Aires a Roma fueron 12 largas horas.

El avión despegaba a las 13:55 hs argentina. Nos esperaban 12 largas horas de vuelo en las que (como de costumbre) no dormí ni un minuto. Aye? Ella tiene más facilidad. Se duerme en cualquier lado (ya les mostraré). Por mi parte, me miré las mil películas y series disponibles en el sistema de entretenimiento de abordo, hasta que finalmente, aterrizamos en el Aeropuerto Leonardo Da Vinci, o Fiumicino.

Lleno de enormes negocios, restaurantes y hasta.. un shopping! Uno de los aeropuertos más lindos que me tocó visitar.

Aye es ciudadana de la Unión Europea, por lo cual – como buena primermundista – pasó migraciones simplemente apoyando su pasaporte en un lector. Yo, con pasaporte argentino, tuve que esperar una cola larguísima. Cuando finalmente llega mi turno de presentar pasaporte, me pidieron: tarjetas de crédito, demostrar cuanto efectivo (euros) llevaba, seguro de viaje (por suerte había contratado AssistCard), y por último, lo que poco más hace que me deporten: mi pasaje de regreso. Mi gran error fue no llevarlo impreso, por lo que fue toda una ceremonia hasta que logré conectarme al wifi del aeropuerto y pude hacerles ver que no iba a quedarme de ilegal y que tenía pasaje con fecha de vuelta a la Argentina en 3 semanas. Toda una odisea, pero finalmente, me dejaron entrar al viejo continente. Hablando con conocidos, no siempre suelen pedir toda esta documentación. Realmente depende mucho de las ganas de joder del agente de migraciones, pero es recomendado que lleven todo impreso y puedan demostrar, principalmente, que tienen pasaje con fecha de salida.

El Leonardo Express, la forma más práctica de llegar al centro de Roma.

Dentro del mismo aeropuerto nos dirigimos a la terminal del Leonardo Express, el tren que nos llevaría al centro de Roma y a nuestro alojamiento. El boleto era de 14 euros cada uno, y en media hora, llegábamos a destino. Un tip importante es descargar mapas sin conexión de las ciudades que visiten, para lo cual nosotros utilizamos la app citymaps2go (Google Maps también funciona muy bien). Esto fue realmente práctico para manejarnos, ya que tan solo utiliza el GPS del teléfono, y permite ver calles, recorridos y distancias incluso sin tener wifi. De esta manera, logramos encontrar sin problemas nuestro hostel.

Cuando llegamos eran las 2 de la madrugada argentina, que ahora eran las 7 am italianas. Y aquí es donde el tan famoso Jet Lag nos abofeteó de una manera importante; pero eso no nos iba a intimidar, teníamos que hacer valer el día, y dormir no estaba en los planes.

Nos hospedamos en un Airbnb muy cómodo con cercanía al transporte público. Ni bien llegamos, dejamos nuestras valijas, nos dimos una ducha rápida, y emprendimos la caminata hacia el subte. Bajamos en la estación que lleva el mismo nombre de este increíble lugar. Esta obra de arte es una de las que más me impactó, y en mi top 3 de favoritos del mundo:

No se si será por la cantidad de historias que allí transcurrieron, o si fue su imponente tamaño, o el simbolismo que representa. Sea cual fuera el motivo, el Coliseo me impactó desde el primer momento en que lo vi. Símbolo del Imperio Romano y escenario de batallas de gladiadores o numerosos espectáculos, es impresionante ver como este monstruo se mantuvo más de 2000 años de pie (no olvidemos que incluso sobrevivió a dos guerras mundiales). En 1980, la Unesco declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo, Patrimonio de la Humanidad.

La entrada nos había costado alrededor de 25 euros, incluyendo acceso al Coliseo, al Foro Romano, y una audioguía durante el recorrido. Hay una opción apenas más barata (que es solo la entrada y recorrida libre), y varias más caras que incluyen recorrido guiado, skip the line y acceso a la arena. Cuando pisan las afueras del Coliseo, hay infinita cantidad de vendedores que se acercan a venderte y ofrecerte sus tours guiados y con opciones de evitarse la fila para sacar entrada (la cual es muy larga). Si tienen la posibilidad de pagar un poco más, podrían evitarse tiempo de cola.


A pocos metros del Coliseo nos encontramos con el Arco de Constantino, que data del año 312, construido en honor a la victoria del emperador del mismo nombre. Este tipo de arcos, muy frecuentes en varias partes de Europa, se utilizaban para conmemorar triunfos bélicos. De aquí su nombre de Arcos del triunfo.

Para culminar el recorrido de la Roma histórica, avanzamos hacia el Palatino y el Foro Romano. A veces cuesta creer que todo esto se haya mantenido durante tanto tiempo, pero estando allí, es imposible no maravillarse e imaginar la cantidad de sucesos que ocurrieron, miles de años atras.

Ingresando al antiguo corazón de Roma.

El Foro Romano, o lo que queda de el, fue el centro del antiguo Imperio Romano. En él se encontraban los edificios de gobierno, las plazas donde se hacían las asambleas, y los principales monumentos. Gran parte de lo aquí expuesto es material de la época increíblemente conservado y – en partes – reconstruido. Si bien el recorrido es corto, es parte de la experiencia del Coliseo y un infaltable en toda visita.

La visita tanto al Coliseo como al Foro es relativamente corta: nosotros hicimos todo en poco más de una mañana/medio día. Se puede decir que lo que más demora es sacar las entradas, que en caso que eso les sea una contra, pueden optar por pagar un poco más y sacar alguna de las opciones skip the line.

La vara quedó altísima después de haber visto todo esto en nuestro primer día en Europa. Al menos de mi parte, al día de hoy no recuerdo lugar que me haya cautivado tanto como el Coliseo, en comparación con otras obras arquitectónicas o históricas. También quedé asombrado con la amabilidad de los italianos, la capacidad de hablarnos tanto en inglés o español, y la atención en cualquier lugar. Nos esperaba una semana entera dedicada a este hermoso país, el comienzo había sido increíble, y los días venideros estaban llenos de planes y más lugares simbólicos. Pero eso.. será parte de otra entrada.

Hasta la próxima!

Publicado por Chris Diorio

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